domingo, 24 de mayo de 2009

pffff

Con el olor del café oxidado
soporto el hastío de un nuevo día.
Abro mis ojos
a las manchas de humedad
al neón que aún persiste
aunque ya sean las siete,
al smog de la ciudad
más allá del cigarrillo,
al tráfico en las avenidas
más allá de tus palabras,
las palabras que nunca dije
y conservo en el revés de los párpados,
los párpados que también resguardan
los labios lejanos...

y apuro el café y salgo al día
con un silencio resignado.

3 comentarios:

  1. (Aclaro: collage con imágenes que tomé prestadas
    o que fueron disparadas por otros versos...)

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  2. Esa rutina purulenta que a tod@s nos condena, puag puag!

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