miércoles, 17 de junio de 2009

Vanidad

De golpe he envejecido en este espejo,
cuando te espero y son las once.
Yo quisiera ser otra mujer más alta, más bella
ofrecerte una piel con olor a cosa nueva,
un tacto luminoso y sin memoria,
sin las cicatrices de tiempos compulsivos.
Yo quisiera tener la mirada inocente
y prescindir de la certeza de los días contados
y las cremas nocturnas.
Yo quisiera tener tres kilos menos, un talle más de corpiño,
sin arrugas la frente.
Y quisiera que ahora, tus nudillos en la puerta
me rescataran de una vez de tanta vanidad indolente.

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